lunes, 29 de noviembre de 2010

El maltrato animal: un tema lamentable que sensibiliza sólo a unos pocos


El maltrato animal entendido como el tratamiento que causa sufrimiento y daño a los animales es un tema de falta de conciencia humana y respeto por los otros seres vivos que tristemente se evidencia no sólo aquí sino en muchos países del mundo.
Sacrificar animales para la producción de carne y obtención de pieles exóticas, capturarlos para realizar experimentos científicos, someterlos a ser parte de espectáculos como los que presentan los circos donde los entrenan por medio de fuertes castigos para hacer diversas actividades y el resto de su tiempo los encierran en estrechísimas jaulas que les impiden un libre movimiento, o simplemente ser golpeados por la gente de la calle o inclusive por sus propios dueños, son ejemplos claros y recurrentes de la crueldad que se presenta día a día con los animales.
Debido a la preocupación, interés y gran sensibilidad que despierta en mí el tema, he decidió ahondar un poco más en éste, exponiendo mis puntos de vista respecto a ello y proponiendo algunas iniciativas para aplicar, que aunque se no van a disminuir repentinamente el maltrato animal, por lo menos si pueden crear un poco de conciencia en las personas para ayudar a contrarrestarlo.
Según informes de Zoonosis y Corteza Terrestre, centros de adopción de caninos y felinos de Armenia, un sinnúmero de animales callejeros son diariamente agredidos por empleados de negocios de comida de la ciudad cuando éstos ingresan a sus establecimientos, otros tantos son  abandonados en las calles por sus propios dueños, e inclusive se han reportado casos de crías de perros y gatos que han sido tiradas a la basura o puestas a mitad de carretera para que sean arroyadas por los carros.
En mi caso particular, he visto también la indiferencia de la gente al ver pasar por la calle perros heridos con indicios de haber sido atropellados con anterioridad, pero además de esto, he visto, como se mencionaba anteriormente, agresión hacia ellos por parte no sólo de encargados de negocios de la zona centro sobretodo, sino también de muchos indigentes que tras sus ladridos reaccionan tirándoles piedras o dándoles patadas.
Trayendo a colación un caso específico, y que incluye otro tipo de maltrato animal, como es el de las peleas organizadas entre animales, está el caso del “abuelo”, un Pastor Alemán que fue encontrado por la gente de corteza Terrestre con una oreja totalmente destruida por otro perro. Al parecer el hecho se había presentado en una pelea de perros organizada por jóvenes de un barrio de la cuidad.
Después de ser atendido por veterinarios, “el abuelo”, como fue nombrado en el acilo donde lo cuidan actualmente, tuvo que ser sometido a una amputación de su oreja, pues era tal el daño en ella que no hubo manera de reconstruírsela.
Como este caso, son muchos los que se presentan diariamente en la ciudad, y aunque algunas veces los perros que se ven heridos y atemorizados en la calle, han sido víctimas de accidentes que no son culpa de nadie, en la mayoría de los casos, su miedo a la sociedad y hasta su agresividad con la gente se deben precisamente al continuo maltrato que reciben por una sociedad indolente y cruel que no se compadece  de ellos.
A mi parecer, y creo que al de un grupo de personas desafortunadamente no tan amplio, los animales, bien sean perros, gatos o cualquier otro tipo de ellos, merecen respeto o como mínimo ser tratados bien pues nosotros, los seres humanos no tenemos derecho a aprovecharnos de ellos cuando sabemos muy bien que lo único que buscan aquellos seres indefensos es alimento para sobrevivir y personas que puedan brindarle el cariño, el cuidado y el amor que tanto necesitan.
Si bien es respetable que algunos individuos no sientan la misma empatía e interés que tenemos otras personas como yo por los animales, no pueden olvidar que al igual que nosotros ellos también son seres vivos que sienten el rechazo de las personas y el mismo dolor que podríamos experimentar nosotros si fuéramos agredidos físicamente.
Por esta razón yo propongo que no seamos indiferentes en el momento en que nos encontremos con un animal herido caminando por las calles, y menos aun si somos  testigos en alguna ocasión de maltrato animal producido bien sea por gente de la calle, como por las personas que organizan peleas entre animales, o inclusive hasta generado por los mismos dueños y responsables de sus mascotas. Si en algún caso determinado somos testimonio de  hechos como los anteriormente nombrados, invito a que nos sensibilicemos y denunciemos con las autoridades, o en caso de ver a un animal en la calle sufriendo o siendo maltratado, tengamos el valor de recogerlo y  llevarlo a los centros de adopción de mascotas, donde puedan recibir el cuidado que no tienen en las calles y tener por lo menos una esperanza de encontrar una familia que les quiera ofrecer una buena calidad de vida.
Y aunque es obvio que los animales no podrán agradecérnoslo nunca, realizar un acto bondadoso como estos, nos hará sentir mejores personas y nos llenara de esa grata satisfacción que logra despertarse en nosotros sólo cuando realizamos obras de tan buena fe como estas.

La humilde finca de Don Javier, donde convive con sus 23 perros y 10 gatos

Tres gatitos de los 10 que se encuentran en el acilo actualmente

Los perros de la calle: la compañía de su vida

“Mi labor con los animales no se aún cuándo acabará hermana”, dice Javier Mesa Jaramillo mientras bajamos la pendiente húmeda por la lluvia que hay entre su finca  y la carretera que nos llevará de vuelta a Calarcá.
Don Javier, como lo llaman sus amigos y demás personas, nació en Armenia en 1955, año desde el cual tuvo el primer contacto con los animales:
 A sus 4 meses de nacido, en un día soleado de diciembre para ser exactos, se inició una fuerte discusión entre sus padres. Mientras eso ocurría, el bebé que se encontraba al lado de ellos envuelto en un pañal de tela, recibía todos los rayos del sol sobre él. En ese momento apareció Sacha, una perra Doberman que había sido desde siempre la mascota de la finca, y sin más ni menos, cuenta Javier, ésta, al presenciar la escena confundida, tomó con su boca por el pañal al niño y se lo llevó ocultándolo luego bajo un cafeto arábigo.
“Después de varios días de todo el mundo buscarme desesperadamente en la finca, y por fuera de ella también con la ayuda de la gente del Batallón Cisneros, un día, uno de los trabajadores de mi papá, vio a la perra con sus tetas de recién parida, salir y entrar de la casa, entonces fue ahí cuando decidieron  ir  tras ella, presintiendo ya que algo tenía que ver con mi desaparición. Y fue en ese momento  cuando me encontraron durmiendo con una plácida cara de recién amamantado,  al lado de la perra que me estaba dando calor.”
Durante toda su niñez  Don Javier estuvo rodeado de perros y más perros, motivo por el que se fue encariñando a ellos cada vez con mayor intensidad.
“La verdad hermana es que yo nunca fui buen estudiante en el colegio, y cuando lo intentaba otra vez  en uno diferente, siempre salía expulsado”, Afirma Javier mientras pasa su mano por la cara llena de barba para limpiarse las gotas de agua que la lluvia ha dejado caer en ella.
Brevemente cuenta él que en su juventud, tras haber comprado una finquita con el dinero de la herencia que dejó su abuela, en el Cerro del Catillo, cerca a  Calarcá, éste en vez de quedarse allí viviendo tranquilamente, se dedicó a recorrer algunas ciudades de Colombia, entre ellas Chocó, Medellín, y Bahía Solano, donde vivió de vender artesanías y servirle de guía y goterero a los traquetos de medio pelo (como él los llama), que llegaban allí.
Hace 23 años, cansado ya de rodar y rodar, Don Javier, regresó a su finca con la intención de vivir en ésta tranquilamente rodeado de un gran grupo de perros y gatos que poco a poco empezó a recoger de la calle, compadeciéndose de verlos, como él dice, o muy flacos, o heridos, muy cachorritos, o simplemente muy tristes.
Desde ese entonces, su vida han sido ellos, los cuida como si fueran sus propios hijos, duerme en compañía de éstos y aunque siempre está dispuesto a darlos en adopción, una gran tristeza lo embarga cada vez que alguien se le lleva uno de ellos.
“Yo nunca voy a olvidar que cuando era solamente un bebé, un perro me cuido, me amamanto y no me dejó morir de hambre. De ahí creo que viene mi conexión con los animales, y aunque muchas personas puedan pensar que soy una especie de ermitaño, o inclusive hasta  loco, para mí, estos perros son mis hijos, y la compañía más preciada con la que he pasado cada una de mis noches desde hace 23 años.”
Al preguntarle a Don Javier hasta cuándo piensa seguir con esta bonita y curiosa labor de recoger animales de la calle para cuidarlos y darlos en adopción, me contesta que el simplemente vive el día a día, y que lo único que me puede decir, es que va a seguir viviendo con sus animales hasta que el cuerpo le aguante porque para él, ellos son todo en su vida.

martes, 2 de noviembre de 2010

Una vida normal

Carlos Andrés Rodríquez, estudiante de Comunicación Social-Periodismo hablará  acerca de sus preferencias sexuales por personas por otro hombres  y  como ha manejado el tema de la homosexualidad en el trancurso de su vida.


 
1.   Tatiana: ¿Qué edad  tiene?

Carlos: Tengo 17 años, nací el 12 de agosto de 1993.

2.    Tatiana: ¿Cuándo descubrió que era homosexual?

Carlos: Descubrí que era homosexual, cuando me gradué del colegio,es decir, hace dos años; ‘tenía 15 años sentía atracción por un llamado Javier’.

3.    ¿El algún momento trato de ocultarlo?

Nunca he intentado ocultarlo, en primer lugar se me nota mucho, en segundo lugar, nunca he sentido vergüenza de ello, pienso que es algo que no se debe ocultar.

4.    ¿En que momento decidió hacer publicas sus preferencias sexuales?

Apenas empecé a sentir atracción por un hombre, le conté a mi mamá, ella es una mujer comprensiva, y me persuadió de que era algo muy normal e intentara  ver que pasaba y fue desde entonces que empecé a hacer pública mi preferencia sexual.

5.    ¿Qué opina su familia al respecto?

Siento que tengo una familia genial, pues a pesar de ser muy tradicionalista en muchos aspectos, ellos no ven la homosexualidad como un tabú, o mejor dicho no me ven como “depravado o un descarriado”, sino que ellos la ven como lo que realmente es, una preferencia sexual tan natural como la heterosexualidad.

6.    ¿Qué opinan sus amigos?

La mayoría de mis amigos son heterosexuales, y según lo que hemos hablado, para ellos esto de ser gay es muy natural, no me tildan para nada, pues para ellos yo sigo siendo un hombre, solo que con una preferencia sexual diferente.

7.    ¿El algún momento se ha sentido avergonzado de su condición?

No soy la clase de persona de las que se avergüenzan de ser homosexuales, nunca he hecho nada de lo que sienta pena, y así lo hiciera, sé que las cosas pasan para aprender algo. La vida es un aprendizaje constante, y un consejo para aquellos que no han salido del closet es que salgan, que si tienen plumas que las muestren, que no hay nada malo en ser gays, y que si no lo hacen por el rechazo de los amigos, créanme esos no eran sus amigos; sé que no es fácil, pero no hay nada peor que estar ocultando lo que realmente somos.

8.    ¿Ha sentido en algún momento discriminación por sus preferencias sexuales?

Discriminación como tal no, hasta ahora mi condición sexual no ha afectado mi vida académica o social; si he tenido malos momentos pero no son la gran cosa, es mas, nisiquiera lo tomo como discriminación,  pero conozco muchos casos donde si ha pasado, pero es entonces, es ahí donde nosotros debemos organizarnos como una verdadera comunidad y así empezar a abrir caminos a una sociedad más comprensiva.

9.    ¿Podría nombrar algún episodio o enfrentamiento desagradable que le haya ocurrido como consecuencia de su condición?

La verdad no recuerdo uno en especifico, además son bobadas, son el típico: “Ay, mami” o “como esta de bueno”, cosas por ese estilo. ‘La palabra desagradable es la mejor para describir esta situación’

10. ¿Alguna vez se ha sentido atraído por una mujer?

Siempre me han gustado las mujeres, pienso que son hermosas, pero nunca he sentido atracción física por alguna, nisiquiera antes de saber que era gay, aunque siempre he pensado que las mujeres son maravillosas, vivo con seis mujeres en mi casa: mi mamá, mi abuela, mis tres hermanas y mi sobrinita, cada una mucho más diferente y única que la anterior, ellas me han enseñado todo lo que se, pero soy 100% homosexual, por así decirlo. Eso si, soy gay, siendo feliz como un hombre, yo no me quiero transformar, ni quiero ser una mujer, soy feliz con lo que dios me dio, ‘como hombre nací como hombre moriré’

11. ¿En este momento de su vida  sostiene alguna relación sentimental  con alguien?

No, y aún no he tenido mi primera relación.

12. En general, ¿cómo le ha ido en el tema del amor?

La verdad no muy bien, eso es algo de lo que no me gusta hablar, pero creo que eso radica en que soy muy tímido y no tengo una vida social muy activa.

13. ¿Ha pensado en el matrimonio entre parejas del mismo sexo, como algo que le gustaría llevar a cabo?

Claro, a mi me gustaría en el futuro casarme, esto ha hecho parte de mi proyecto de vida desde siempre.

14. ¿Qué opina de la adopción de niños entre parejas homosexuales?

A mi me gustaría tener hijos, ya sean naturales o por adopción, pero pienso que Colombia no está preparada para esto, por desgracia vivimos en un país, donde la homofobia, la discriminación y la segregación son el pan de cada día, además, las consecuencias de ser hijo de una pareja homosexual no serían sufridas por los padres sino por los hijos, imagínese vivir siendo tildado como el hijo de los enfermos, de los raros, o en el peor de lo casos el hijo de los maricas, porque en Colombia de esa palabra no pasa para referirse a un homosexual. Esa teoría de que los hijos de una pareja homosexual salen gays por la influencia que los padres ejercen sobre ellos esta mandada ha recoger hace rato, esta más que comprobado que eso no tiene nada que ver.

15. ¿Qué piensa respecto a la homofobia?

Pienso que es una especie de flagelo que no debe existir, además, el semestre pasado conocí cuando veía psicología, un mecanismo de defensa conocido como reacción fáctica que explica el comportamiento homofóbico, este mecanismo consiste en inhibir los impulsos, en este caso sexuales, para luego convertirlos en repulsión, repulsión hacia las personas que si están realmente libres y que han podido sacar ese sentimiento a flote.

16. ¿Existen  señales invisibles a la vista de los demás, con las que usted identifique a una persona homosexual?

No necesariamente. A veces nos encontramos con niños que parecen pero no lo son, o el que menos parece lo es, pero si la pregunta va encaminada al ya tan conocido refrán “ojo de loca, no se equivoca”, la verdad yo tengo muy mal ojo, no sé cuando estoy hablando con un homosexual, o con un hetero, pero tengo algunos amigos que donde ponen el ojo, ponen la bala, como dicen las abuelas.

17.  ¿De qué cree que depende que ellos lo noten con tanta facilidad?

La verdad no sabría decirlo, pero creo que su facilidad radica en que son muy observadores.

18. ¿Ha sentido envidia de alguna mujer en determinado  momento?

No, nunca, aunque reconozco que son hermosas, se que los hombres heterosexuales buscan algo diferente en ellas y los hombres homosexuales otra cosa en nosotros, así que no siento ni siquiera competencia entre ambos géneros, además, como lo he dicho anteriormente, yo no quiero ser una mujer, soy feliz como hombre, esa es una falsa creencia entre las personas heterosexuales: “creer que todos los homosexuales queremos ser mujeres es algo erróneo, solo algunos lo quieren, no hay que generalizar”.

19. ¿Cómo ve la imagen de los jóvenes homosexuales en la ciudad?

Por desgracia, la imagen de los homosexuales no es la mejor, somos nosotros mismos los que nos hacemos a esta mala imagen, la gente asocia al típico gay promedio con promiscuidad, alcohol y drogas, es una realidad que desafortunadamente los jóvenes no quieren afrontar de manera seria, ya que para algunos de nosotros, son más importantes otros asuntos, pero no hay que caer en el error de generalizar, no todos somos así.

20.  ¿Qué opina de la religión?

La verdad soy una persona muy creyente, soy católico, más no soy practicante, pues creo en Dios a mi manera.