El maltrato animal entendido como el tratamiento que causa sufrimiento y daño a los animales es un tema de falta de conciencia humana y respeto por los otros seres vivos que tristemente se evidencia no sólo aquí sino en muchos países del mundo. Sacrificar animales para la producción de carne y obtención de pieles exóticas, capturarlos para realizar experimentos científicos, someterlos a ser parte de espectáculos como los que presentan los circos donde los entrenan por medio de fuertes castigos para hacer diversas actividades y el resto de su tiempo los encierran en estrechísimas jaulas que les impiden un libre movimiento, o simplemente ser golpeados por la gente de la calle o inclusive por sus propios dueños, son ejemplos claros y recurrentes de la crueldad que se presenta día a día con los animales.
Debido a la preocupación, interés y gran sensibilidad que despierta en mí el tema, he decidió ahondar un poco más en éste, exponiendo mis puntos de vista respecto a ello y proponiendo algunas iniciativas para aplicar, que aunque se no van a disminuir repentinamente el maltrato animal, por lo menos si pueden crear un poco de conciencia en las personas para ayudar a contrarrestarlo.
Según informes de Zoonosis y Corteza Terrestre, centros de adopción de caninos y felinos de Armenia, un sinnúmero de animales callejeros son diariamente agredidos por empleados de negocios de comida de la ciudad cuando éstos ingresan a sus establecimientos, otros tantos son abandonados en las calles por sus propios dueños, e inclusive se han reportado casos de crías de perros y gatos que han sido tiradas a la basura o puestas a mitad de carretera para que sean arroyadas por los carros.
En mi caso particular, he visto también la indiferencia de la gente al ver pasar por la calle perros heridos con indicios de haber sido atropellados con anterioridad, pero además de esto, he visto, como se mencionaba anteriormente, agresión hacia ellos por parte no sólo de encargados de negocios de la zona centro sobretodo, sino también de muchos indigentes que tras sus ladridos reaccionan tirándoles piedras o dándoles patadas.
Trayendo a colación un caso específico, y que incluye otro tipo de maltrato animal, como es el de las peleas organizadas entre animales, está el caso del “abuelo”, un Pastor Alemán que fue encontrado por la gente de corteza Terrestre con una oreja totalmente destruida por otro perro. Al parecer el hecho se había presentado en una pelea de perros organizada por jóvenes de un barrio de la cuidad.
Después de ser atendido por veterinarios, “el abuelo”, como fue nombrado en el acilo donde lo cuidan actualmente, tuvo que ser sometido a una amputación de su oreja, pues era tal el daño en ella que no hubo manera de reconstruírsela.
Como este caso, son muchos los que se presentan diariamente en la ciudad, y aunque algunas veces los perros que se ven heridos y atemorizados en la calle, han sido víctimas de accidentes que no son culpa de nadie, en la mayoría de los casos, su miedo a la sociedad y hasta su agresividad con la gente se deben precisamente al continuo maltrato que reciben por una sociedad indolente y cruel que no se compadece de ellos.
A mi parecer, y creo que al de un grupo de personas desafortunadamente no tan amplio, los animales, bien sean perros, gatos o cualquier otro tipo de ellos, merecen respeto o como mínimo ser tratados bien pues nosotros, los seres humanos no tenemos derecho a aprovecharnos de ellos cuando sabemos muy bien que lo único que buscan aquellos seres indefensos es alimento para sobrevivir y personas que puedan brindarle el cariño, el cuidado y el amor que tanto necesitan.
Si bien es respetable que algunos individuos no sientan la misma empatía e interés que tenemos otras personas como yo por los animales, no pueden olvidar que al igual que nosotros ellos también son seres vivos que sienten el rechazo de las personas y el mismo dolor que podríamos experimentar nosotros si fuéramos agredidos físicamente.
Por esta razón yo propongo que no seamos indiferentes en el momento en que nos encontremos con un animal herido caminando por las calles, y menos aun si somos testigos en alguna ocasión de maltrato animal producido bien sea por gente de la calle, como por las personas que organizan peleas entre animales, o inclusive hasta generado por los mismos dueños y responsables de sus mascotas. Si en algún caso determinado somos testimonio de hechos como los anteriormente nombrados, invito a que nos sensibilicemos y denunciemos con las autoridades, o en caso de ver a un animal en la calle sufriendo o siendo maltratado, tengamos el valor de recogerlo y llevarlo a los centros de adopción de mascotas, donde puedan recibir el cuidado que no tienen en las calles y tener por lo menos una esperanza de encontrar una familia que les quiera ofrecer una buena calidad de vida.
Y aunque es obvio que los animales no podrán agradecérnoslo nunca, realizar un acto bondadoso como estos, nos hará sentir mejores personas y nos llenara de esa grata satisfacción que logra despertarse en nosotros sólo cuando realizamos obras de tan buena fe como estas.
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